La ingeniera y colaboradora televisiva murió tras un salto BASE fallido en Punta Calva, una zona de alto riesgo en el Pirineo aragonés
Marta Jiménez, ingeniera química, aventurera y rostro habitual del programa El Hormiguero, falleció ayer domingo tras sufrir un accidente durante un salto BASE en el Pirineo aragonés. El percance ocurrió en la cresta de Punta Calva, en el valle de Chistau (Huesca), una zona frecuentada por deportistas de alto riesgo. La apertura defectuosa del paracaídas impidió cualquier margen de maniobra. El equipo de rescate del GREIM de Boltaña, junto con el helicóptero de Benasque, no pudo hacer más que certificar su muerte en el lugar.
Una trayectoria marcada por la precisión
A sus 34 años, Jiménez era una figura respetada dentro y fuera de la comunidad de deportes extremos. Formada como ingeniera química, había hecho de su vida una constante exploración del límite. Fundó en Boltaña una empresa de rope jump y saltos controlados, desde donde impulsaba prácticas con alto componente técnico y protocolos de seguridad rigurosos. No era temeraria. Era meticulosa.
Su irrupción en televisión fue tan espontánea como efectiva. En marzo de 2023 debutó en El Hormiguero, donde Pablo Motos la bautizó, sin rodeos, como “la mujer adrenalina”. El apodo pegó. En cada emisión asumía un nuevo reto: saltos desde grúas de 60 metros, acrobacias sobre agua, puenting en movimiento. Se volvió rápidamente una pieza clave del espectáculo. No solo por la proeza, sino por la serenidad con que la ejecutaba.
Una comunidad que la admiraba en silencio
En redes sociales —bajo el nombre de usuario @marta_inthewild— cultivaba un seguimiento leal, aunque lejos del ruido de los influencers al uso. Más de cinco mil seguidores asistían, semana tras semana, a sus inmersiones técnicas en el para‑alpinismo, el paracaidismo o las caminatas de larga distancia por el Pirineo. Allí compartía contenido sin filtros ni poses: nudos de cuerda, perspectivas desde acantilados, madrugadas en refugios. Su voz transmitía conocimiento, y también una ética del riesgo.
La mañana del domingo 13, Marta subió hasta la Punta Calva con un equipo reducido. Era una zona que conocía bien. El salto estaba planificado. Pero algo falló. La vela del paracaídas no se desplegó del modo previsto. La caída fue inmediata. Fue su tercer salto desde ese punto. El último. El cuerpo fue evacuado en helicóptero al Instituto de Medicina Legal de Huesca. La noticia se confirmó oficialmente hoy lunes 14.
Reacciones y debate sobre el salto BASE
Las reacciones no tardaron. Pablo Motos escribió: “Se nos ha ido Marta. La mujer adrenalina. Perdió la vida haciendo lo que más amaba. Estamos desolados”. Los hermanos Pou, referentes de la escalada, hablaron de su “energía contagiosa”. El Club de Montaña Nabaín y la comunidad del Sobrarbe expresaron un dolor compartido. Era una de las suyas. Una que no presumía. Una que respetaba la montaña.
La muerte de Jiménez reabre el debate sobre el salto BASE, una disciplina que en los últimos años ha dejado un reguero de víctimas en el Pirineo. Solo en lo que va de 2025, nueve personas han fallecido en actividades de riesgo en montaña. Punta Calva, en concreto, acumula tres muertes por salto BASE en menos de una década. Hay quienes piden una mayor regulación. Otros insisten en que la clave no está en prohibir, sino en formar.
Marta Jiménez deja un legado que desafía el cliché del deporte extremo. No era una buscadora de likes. Era una ingeniera que medía el viento, la cuerda, el punto de ruptura. Una mujer que convirtió la adrenalina en ciencia. En sus propias palabras: “La cima es solo el principio… lo mejor empieza al saltar”. Esta vez, no hubo red. Pero sí memoria. Y respeto.
¿Crees que el salto BASE debería estar regulado en zonas como el Pirineo?
¿Conocías a Marta Jiménez y su trayectoria fuera de la televisión?
- de la R. El fallecimiento de Marta Jiménez se inscribe en una preocupante tendencia que afecta a los deportes de alto riesgo en la montaña, particularmente en el Pirineo aragonés. Según datos del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM) de la Guardia Civil y del Gobierno de Aragón, en el primer semestre de 2025 se han registrado más de 80 intervenciones por accidentes en montaña en la comunidad autónoma, de las cuales al menos nueve resultaron mortales, siendo el salto BASE una de las disciplinas con mayor letalidad proporcional.
El salto BASE, acrónimo de Building, Antenna, Span, Earth, es considerado uno de los deportes más peligrosos del mundo debido a la baja altura de los saltos y el escaso margen para el despliegue del paracaídas. De acuerdo con la Base Fatality List, mantenida por la comunidad internacional de salto BASE, la tasa de mortalidad estimada es de 1 fallecido por cada 500 a 1 000 saltos, cifra muy superior a la del paracaidismo tradicional.
En España, el Pirineo aragonés concentra una parte significativa de esta actividad debido a su orografía favorable, pero también ha sido escenario de al menos cinco muertes relacionadas con el salto BASE desde 2016, según reportes del GREIM y medios locales. Punta Calva, donde ocurrió el accidente de Jiménez, es una cresta rocosa de difícil acceso y con fuerte exposición al viento, lo que incrementa el riesgo durante los saltos.
Actualmente, el salto BASE no está regulado específicamente en la legislación española, lo que impide establecer zonas seguras, protocolos obligatorios o sistemas de control estandarizados. La Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME) ha advertido en varias ocasiones sobre la necesidad de establecer criterios técnicos mínimos para la práctica de deportes extremos en espacios naturales, aunque reconoce que el salto BASE suele quedar fuera de su competencia directa.
El caso de Marta Jiménez ha reavivado el debate en foros especializados y entre autoridades locales sobre si deberían establecerse restricciones temporales o sistemas de autorización para estas prácticas en zonas de alto tránsito como el Sobrarbe, especialmente durante los meses de verano, cuando aumenta la afluencia de deportistas.



