MADRIGUERA DE CORRUPCION EN EL CERECITO

CARTAPACIO Por Raúl Ruiz

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El CERECITO en Ciudad Juárez es el acrónimo de Centro de Recuperación Cívica Total.

Es una instalación municipal destinada principalmente a la detención temporal de personas que han cometido infracciones administrativas, como conducir bajo los efectos del alcohol.

¿Qué funciones cumple?

– Detención preventiva por faltas cívicas, especialmente relacionadas con el alcoholímetro.

– Estancia temporal de 24 a 36 horas como sanción administrativa.

Teóricamente, para garantizar condiciones dignas durante la detención, se hace una valoración médica a cada “huesped” que cae.

Ubicación

Se encuentra sobre el bulevar Bernardo Norzagaray, cerca del cruce con el viaducto Gustavo Díaz Ordaz.

Servicios y condiciones

Se supone que el CERECITO cuenta con:

– Instalaciones limpias y organizadas.

– Atención médica básica.

– Cámaras de vigilancia.

– Revisión periódica por la Dirección de Derechos Humanos para evitar abusos.

Podríamos decir que el CERECITO representa un espacio liminal donde el ciudadano transita momentáneamente entre el orden y la infracción, entre el individuo y el aparato cívico.

Se supone también que es un sitio de corrección y escarmiento para los conductores que infringen la ley, conduciendo con aliento alcohólico o francamente en estado de ebriedad. Y se les impone una multa, además de pasar en las celdas el tiempo señalado.

Sin embargo…

Se descubre una red de corrupción encabezada por el director de este espacio correccional.

Han llegado hasta nuestra redacción varias denuncias contra Agustín Chávez, por diversos delitos, entre ellos la micro extorsión a los borrachos.

Antes de profundizar en los datos recuperados a través de nuestra investigación periodística, es menester que nuestros lectores sepan sobre el modus operandi de estos roedores sociales.

Protegido por un equipo de “custodios”, Agustín Chávez, despoja a los inquilinos.

Una vez detenidos le da baje con 5 mil a 12 mil y hasta 15 mil pesos, dependiendo la capacidad económica del incauto borrachal.

Si no traen efectivo, les otorga un útil servicio de acompañamiento al cajero.

Acompañado por su diligente “madrina”, Fernando Galván.

A reserva de precisar la información, se señalan como parte de sus esbirros a… Meléndez, Villegas , Orejel, y Maru Eugenia Ortiz.

Ninguno de ellos hizo academia todos están dados de alta de manera irregular, como oficiales de Seguridad Vial para evitar la intrusión de personal ajeno a este proyecto de corrupción.

Si acaso se salva, Mari Olivares líder de una colonia, que trabaja ahí pero no encaja con la descomunal polla.

Antecedentes:

El señor Chávez fue contratado por el ex director de Seguridad Vial, César Tapia, actualmente director general de Servicios Públicos Municipales.

Inició con él, a cargo de las cámaras de seguridad que portan los agentes.

Y aprendió a construir una polla, autorizando apagar la cámara cuando había “mordida” en proceso. O borrar el material grabado cuando la situación se tornaba comprometida.

Posteriormente, coordinó las unidades de auxilio vial, donde exigía cuota a los operadores de las unidades.

Antes de que Tapia fuera cambiado a Servicios Públicos, lo mandó al CERECITO como director y ahí empezó su nueva “carrera”.

Para cubrirse por completo, contrató a varios amigos como custodios, entre ellos, a Joel Anaya, sobrino de un influyente periodista.

Anaya viene siendo la hebra más frágil de esta pelota de pelos.

Quiso hacer su negocio por cuenta propia y no sólo fue torpe al robar dinero y joyería de los borrachines, sino que golpeó a uno de ellos, hasta dejarlo inconsciente.

De esto se enteró el director administrativo de seguridad vial y lo cambió por lo pronto al turno matutino donde no cae nada.

Está bajo investigación y seguramente causará baja en estos días.

Hay más, pero el espacio es pequeño para destapar toda la cloaca.

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