Cuando El Caballo Lozoya comenzaba a relinchar y le dio la instrucción a Pancho Pistolas de pintar color naranja al Estado Grande de México, todo parecía indicar que se posicionarían, rápido, por ser un partido fresco donde los jóvenes eran la carnita del organismo político menos cuestionado por el electorado.
Pero comenzaron a ponerle precio a los liderazgos y hete ahí que en Juárez, el güerito Rodolfo Martínez compró la franquicia, pero se rodeó de puro candidato menesteroso que buscaba ganar con la lana del güerito. Hasta que lo hicieron tronar.
Luego la ex diputada y ex síndica municipal, Esther Mejía, le compró la franquicia a su hijo, y se auto designó como candidata a la alcaldía… Y perdió.
Después de eso, el partido naranja ha sido sujeto al intento de apoderamiento; y personajes como Federico Solano, Eduardo Borunda y Mario Pico han dado zarpazos al aire.
Viene al caso, porque hoy me preguntaron ¿Cómo ves a los naranjas rumbo al 27 en Chihuahua?
Y contesté con franqueza, sinceramente no los veo.
Desde el ámbito nacional tratan de vender el tema de que MC, es el partido mejor posicionado y creciendo.
Pero en Chiwas no se mueve este color.
Y en juaritos, menos.
La única figura naranja que vibra por acá, es la regidora, Gloria Mirazo y si acaso, Mario Pico allá muy a lo lejos.
Mirazo trae equipo, proyecto e interés. Falta ver cómo se mueve para el futuro inmediato.
Por Raúl Ruiz



