Y llegamos al cierre de la primera temporada de It: Bienvenidos a Derry analizando su octavo y último capítulo cuyo título es Fuego de Invierno. La serie, que se emite por HBO Max, expande el universo de Stephen King al hacer de precuela a su novela It y muy especialmente a las dos adaptaciones cinematográficas de Andy Muschietti, quien desarrolla la misma junto a su hermana Bárbara y a Jason Fuchs, también showrunner.
Bienvenidos a Derry una vez más, esta vez para dar cierre a la primera temporada. Un cierre, por cierto, con más acción que terror y que deja los caminos abiertos no solo hacia una hipotética segunda temporada sino también hacia El Resplandor y quizás incluso a algún spin-off que haga de puente. Aunque visualmente avasallante, el final vuelve a hacer patentes los problemas que en general ha mostrado la serie y los potencia al buscar superlatividad y grandilocuencia de un modo exagerado que no solo se ve como una mezcla de cosas conocidas, sino que poco tiene que ver con el universo que Stephen King creó para It.
Talismanes, fantasmas y paradojas temporales confluyen en este episodio que a continuación analizamos para luego hacer balance de temporada. Cumplo en advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA y en recordar que pueden leer aquí los análisis previos.
¿Daga o Anillo?
Una espesa niebla que parece sacada de otra historia de Stephen King se apodera de Derry al despertar la criatura de su letargo. Por qué esta vez ocurre de este modo y no en ocasiones anteriores es un misterio, pero un gris manto invernal cubre la ciudad y Pennywise sale a hacer de las suyas.
En el colegio, los estudiantes son convocados al gimnasio y el director les habla casi como marioneta hasta que, con espanto y entre gritos de horror, los niños ven cómo es decapitado por Pennywise, que sostiene su cabeza por las cuencas de los ojos (eso ya lo hizo Daryl Dixon). Las fauces del payaso se abren y las “luces de muerte” ponen a todos en trance mientras comienzan a levitar y, luego, al son de su música, van tras él como si del Flautista de Hamelin se tratase.
Pero Ronnie, Lilly y Marge, conmocionados tras los sucesos del Black Spot y la reciente muerte de Rich, han faltado al colegio y, desde el mirador, ven con asombro cómo la niebla cubre todo y, al descender, encuentran todo empapelado con volantes que dan por desaparecidos a todos los niños del instituto. En su incredulidad, van al colegio para comprobarlo y descubren que, en efecto, no hay nadie, salvo el cuerpo decapitado del director, además de volantes aquí y allá con más nombres y fotos de estudiantes desaparecidos, entre ellos Will.
Quieren ir a rescatarle y la daga podría servirles, pero la bicicleta no soporta a tres y optan por el camión del lechero, que ha quedado allí abandonado tras morir este último y manifestando Marge saber conducirlo de tanto haberle visto. La cosa no sale bien y por el camino vuelcan, debiendo seguir a pie. Un momento de tensión se produce al desatarse una pelea por la posesión de la daga, que termina en manos de Lilly, quien ve como justo que sea ella quien deba sufrir el daño que la misma provoca. De pronto, la daga es el Anillo Único y Lilly Frodo, o quizás Gollum…
Todos al Río
En la base, Leroy recibe un llamado y un burlón Pennywise le anoticia de que tiene a Will. Después de que Charlotte entra en crisis y le recrimina haber dicho en su momento que allí estarían a salvo, Leroy va a ver a Hallorann en busca de ayuda, ya que este estuvo conectado con el payaso y dentro de su mente. Le encuentra lidiando con sus propios fantasmas (nunca tan literal) y hasta llevándose un arma a la boca para intentar suicidarse, pero cuando Leroy le pone al tanto de que se trata de Will, cambia de actitud y decide ayudar.
Rose y Taniel dicen que la culpa por la niebla y el regreso de It es de los militares que destruyeron el pilar, por lo que habría que encontrar la daga para reemplazarlo y, como Dick se toma un té de maturin (perdón, pero tengo que relatar lo que ocurre con la misma frialdad con que el verdugo deja caer el hacha), sabe que la misma se halla en poder de Lilly.
La daga, cuenta Rose aumentando las conexiones con Tolkien, puede volver loco a su portador si este está demasiado tiempo expuesto a ella. Lo que hay que hacer es enterrarla bajo un antiguo pino junto al río que marca no sé qué punto para que los pilares queden interconectados.
Bueno, o algo así, yo que sé. Lo cierto es que todos van al río: Pennywise con los estudiantes secuestrados que, ojos en blanco, levitan sobre la capa de hielo (ah, porque con la niebla se congeló el río); Ronnie, Lilly y Marge llevando la daga; Dick, Leroy y Taniel siguiendo el rastro de la misma y los militares buscando que nadie logre evitar la ola de horror. A tal fin, justamente, es que disparan contra el grupo de Leroy costándole una herida a este y la vida a Taniel que, en general, no ha tenido mucha suerte en la temporada…
A dormir…
La daga comienza de pronto a brillar y Marge tiene una visión del payaso anoticiándole de que ella será en el futuro la madre de Richie Tozier, uno de los que justamente acabará dándole muerte. Convertida de pronto la niña en Sarah Connor, Pennywise se abalanza sobre ella, pero siempre ocurre algo cuando ataca a alguien de ese grupo y en esta oportunidad Hallorann le deja congelado en pleno ataque. Sí, también hay un poco de Matrix…
Ello permite a los niños ganar tiempo para llevar la daga hasta el árbol, pero la misma se resiste. El general Shaw, a todo esto, se acerca a la estática imagen de Pennywise azorado de comprobar finalmente su existencia. Pero su plan siempre fue estúpido y no tiene por qué ser diferente esta vez: en cuanto pasa el efecto de congelamiento, la criatura le reconoce de aquel encuentro de tantos años atrás y termina devorándolo.
Leroy acribilla a balazos a Pennywise pero siempre vuelve a revivir, aunque eso da aún más tiempo a los niños para que puedan llevar la daga al árbol, lo cual sigue complicado, pero entra en ayuda el fantasma de Rich y terminan haciéndolo. La niebla acaba (aunque por alguna razón el río no se descongela) y Pennywise, derrotado, termina volviendo a su confinamiento y letargo tras haber estado a nada de salir hacia el mundo…
Caminos que se abren
Hay funeral para Rich, pero este anda dando vueltas por allí siendo solo visto por Hallorann, quien anoticia al padre del niño de que la mano que siente sobre su hombro es la suya. Marge está sacudida por la revelación de Pennywise y se queda rumiando sus palabras acerca de que pasado y futuro son para él lo mismo. La conclusión a la que arriban (sí, unos niños) es que este percibe el tiempo de manera diferente y quizás intente volver atrás para matar a sus padres. Por otra parte, hay beso entre Ronnie y Will…
Dick, en tanto, anuncia que se marcha a Londres para trabajar como cocinero y se pregunta qué podría pasar de malo en un hotel. La referencia, claro, hace alusión a El Resplandor, aunque el Overlook no estaba en Londres sino en Colorado y ello hace presumir que Halloraan tendrá todavía otras experiencias por vivir antes de ingresar a esa otra historia icónica. ¿Alguien dijo spin-off?…
Una escena post-créditos nos lleva al año 1988 (justo antes de los sucesos de la primera película) y vemos a una ya anciana Ingrid Kersh (Joan Gregson) internada en Juniper Hill. Una mujer que pende del techo tras haberse suicidado es observada con desasosiego por su propia hija, en quien reconocemos a Beverly Marsh, interpretada como en la película, por Sophia Lillis. Ingrid la consuela con que “nadie que muere en Derry muere realmente”.
Balance de Temporada
Confieso que me hizo doler la cabeza volver a contar semejante descalabro. A veces las cosas tienen tan poco sentido que uno ni siquiera sabe cómo reseñarlas. En un solo episodio hemos visto fusionarse La Niebla, El Resplandor (hasta allí vamos bien), El Señor de los Anillos, Regreso al Futuro, Terminator, El Sexto Sentido, El Pueblo de los Malditos, El Flautista de Hamelin y Stranger Things, más alguna pincelada Marvel.
Que Muschietti es hombre de desmesuras ya ha quedado harto evidente, al punto de pintar para heredero de Ryan Murphy, pero en este capítulo de cierre de temporada cualquier límite ha sido superado y lo peor de todo es que, desvirtuando el cáracter de la historia original, la resolución se ha basado más en la acción que en el terror. No muy King que digamos…
La visibilidad que ha tenido Pennywise en esta temporada va en contra del carácter misterioso que tiene en la novela y adaptaciones. De pronto resulta que se había enfrentado prácticamente con todo Derry y hasta el ejército de Estados Unidos. No solo eso, sino que ha pasado de ser una criatura voraz que solo busca alimentarse y en todo caso usa artes de engaño con sus víctimas, a ser una capaz de elaborar meticulosos planes.
Y ya que hablamos de planes, el de Shaw, como toda la trama militar, jamás se entendió y acabaron por volver terriblemente lineal y sin matices a un personaje que pintaba interesante y hasta simpático. Una lástima…
Lo de la daga como talismán terminó en abuso. Jamás nos habíamos anoticiado de que hubiera objetos mágicos que contenían a It y ahora resulta que había muchos e importantísimos. Y si a ello agregamos fantasmas bienhechores, el despropósito no puede ser mayor.
Ojo: la temporada ha tenido algunos aciertos, sobre todo cuando los flashbacks nos llevaron al pasado para mostrarnos el origen de Pennywise en una forma que en modo alguno se contraponía con la esencia de la historia original. Nos quejábamos, eso sí, de que habían contado demasiado y nos preguntábamos en consecuencia cómo harían para dar sustento a unas eventuales segunda y tercera temporada (hasta ahora no confirmadas). Ahora lo sabemos: haciendo viajar al payaso en el tiempo y jugando con las paradojas, lo cual, desde luego, no parece buen camino ni mucho menos cercano al universo y espíritu de It.
Hay, no obstante, algunos puntos para destacar en este episodio final: los efectos visuales, de los que más de una vez nos quejamos, estuvieron esta vez a la altura más allá de la sobrecarga visual. Bill Skarsgård ha entregado asimismo un trabajo notable y lo mismo Chris Chalk. Y muy fuerte desde lo emocional la presencia de Joan Gregson en la escena post-créditos por ser este su último rol antes de fallecer en junio de este año.
En cuanto a la conexión con El Resplandor, es mucho más interesante que lo que pueda prometer esta serie de aquí en más, tanto que me tienta más un spin-off que una segunda temporada (aunque a la vez me hace temer que terminen contándonos que en Londres había ocurrido algo mucho más terrible que los sucesos del Overlook).
Pero la temporada, en el balance final, no deja buen sabor de boca y me pregunto si no sería bueno que esto que hemos visto no fuese considerado canon para la franquicia, sino simplemente una historia alternativa o what if. Por mucho que me esfuerce, no puedo aceptar que Pennywise se haya enfrentado con medio Estados Unidos antes de hacerlo con el club de los perdedores.
Y dado que los flashbacks estuvieron acertados, cabe preguntarse si no hubiera sido mejor rodar una película en lugar de una serie. Una que se abocase simplemente a contar el origen de It. O, por qué no, una miniserie en cuatro episodios, dedicando uno a 1962, otro a 1935, otro a 1908 y otro a la trama indígena previa.
Habrá que ver qué pasa ahora, sobre todo en la medida en que la compra de Warner por parte de Netflix (aquí artículo) introduce un signo de interrogación en la continuidad de todas las series de HBO. En lo personal, creo que la serie será continuada pues los índices de audiencia han sido buenos y Netflix no mata gallinas de huevos de oro ni revienta globos rojos. La cuestión, claro, es que, vista la tendencia a ir siempre un paso más allá en la desmesura, es de temer que el despropósito se haga aún mayor…
Les espero, no obstante, para analizar la segunda temporada cuando llegue. Hasta entonces y sean felices…



