CHIHUAHUA Y EL ARTE DE PERDER EMPLEOS

DE TÚ A TÚ Por César Calandrelly

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DE TÚ A TÚ Por César Calandrelly

En el medallero de la desgracia económica, Chihuahua acaba de colgarse una presea que nadie quiere presumir: el sexto lugar nacional en pérdida de empleos. Mientras en los boletines oficiales se habla de una “tierra de oportunidades” y se cortan listones con tijeras de oro, las cifras del IMSS nos dan una bofetada de realidad que ni el mejor filtro de Instagram puede ocultar.

Resulta que nuestra entidad, el gigante del norte, está perdiendo músculo laboral a un ritmo que debería poner a temblar a cualquiera que despache en la calle Aldama.

La narrativa de la “bonanza fronteriza” se está resquebrajando. No es solo un bache estacional o un capricho del mercado global; es una tendencia que grita falta de timón. Perder plazas laborales en los sectores que son nuestra columna vertebral —como la manufactura y los servicios— no es un “ajuste”, es una hemorragia.

Y mientras el barco hace agua, parece que en el gabinete estatal siguen ocupados eligiendo el color de la pintura para la fachada en lugar de tapar las grietas.

Es momento de que el gobierno de Maru Campos deje de jugar a la defensiva y entienda que la inercia ya no le favorece. La estrategia no puede ser simplemente esperar a que el vecino del norte se recupere o que la inversión extranjera caiga del cielo por obra y gracia del nearshoring.

Se necesitan incentivos reales para el empresariado local, una desgravación administrativa que no sea una simulación y, sobre todo, una política de atracción de inversiones que no sea un tour turístico para funcionarios de alto nivel.

Aquí la gobernadora enfrenta un dilema estratégico: o se convierte en el dique que contenga la inercia económica negativa, o carga con una narrativa de estancamiento que sus adversarios sabrán explotar con precisión electoral. Gobernar en año previo a elecciones no es para tibios.

Si la respuesta ante la caída del empleo va a ser la misma retórica de culpar al pasado o al centro, el electorado les va a pasar la factura con intereses.

La administración estatal debe implementar de inmediato un plan de choque: obra pública que reactive la construcción local (y no solo parches en las avenidas), apoyos directos a las MiPyMEs que son las que realmente sostienen el barrio, y una agresiva agenda de competitividad que nos saque de ese vergonzoso sexto lugar.

El tiempo de las fotos sonrientes se terminó. Ahora toca el tiempo de los resultados, porque en política, los espacios vacíos los llenan las promesas… y las boletas vacías las llenan los castigos. Chihuahua es demasiado grande para conformarse con ser el “sexto lugar” en algo tan doloroso como el hambre de sus familias.

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