CUBA, POLÍTICA Y DINERO: LA REAPARICIÓN INCÓMODA DE LÓPEZ OBRADOR

RAYOS Y CENTELLAS Por Luis Carlos Carrasco

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Cuando parecía decidido a mantener distancia de la vida pública, el expresidente Andrés Manuel López Obrador volvió a romper su retiro político. Esta vez no para comentar la política nacional ni para respaldar directamente a su sucesora, la presidenta Claudia Sheinbaum, sino para lanzar una convocatoria peculiar: pedir a los mexicanos que depositen dinero en una cuenta bancaria con el objetivo de ayudar a Cuba.

El argumento es emocional. López Obrador afirma que le “hiere que busquen exterminar la soberanía” de la isla. Pero el llamado abre inevitablemente una discusión más amplia: cuando se envía dinero a un país gobernado por un régimen cerrado, ¿a quién se está ayudando realmente?

No es la primera vez que el exmandatario reaparece desde que dejó el poder. En una ocasión anterior lo hizo para expresar respaldo político a Sheinbaum. Ahora el tono es distinto. El planteamiento consiste en que ciudadanos mexicanos depositen recursos en una cuenta de Banorte administrada por la asociación Humanidad Con América Latina, organización creada por el propio López Obrador antes de concluir su mandato.

La iniciativa, inevitablemente, despierta sospechas y preguntas.

Cuba vive desde hace décadas bajo un sistema político donde las libertades políticas, las elecciones abiertas y la propiedad privada prácticamente no existen. El poder permanece concentrado en el Partido Comunista y en la estructura militar que sostiene al régimen instaurado tras la revolución encabezada por Fidel Castro.

Durante más de 60 años, ese modelo prometió igualdad social. Pero el resultado visible hoy es una economía debilitada, escasez crónica y una sociedad que sobrevive entre carencias mientras la élite política conserva privilegios.

Según el propio López Obrador, el dinero recaudado serviría para comprar gasolina, petróleo y alimentos. Sin embargo, los propios cubanos, que hace apenas días protestaron frente a sedes del Partido Comunista, no reclamaban combustible ni energía: pedían alimentos y medicinas.

La pregunta surge inevitable: si la población exige comida y medicinas, ¿para qué exactamente se necesitaría la gasolina?

A ese cuestionamiento se suma otro elemento político. Durante años, López Obrador fue señalado por la oposición como el “rey del cash”, una etiqueta que vuelve al debate cuando el propio expresidente invita a depositar dinero en una cuenta privada ligada a una asociación creada por él mismo.

La coincidencia temporal tampoco pasa desapercibida. Su reaparición ocurre justo después de que se rechazara en el Congreso la reforma electoral impulsada por el oficialismo. En política, pocas cosas son casuales. Cada gesto tiene lectura, contexto y oportunidad.

Desde luego, nadie discute que el pueblo cubano merece empatía y solidaridad. Son décadas de pobreza estructural bajo un sistema que prometió justicia social y terminó produciendo escasez, control político y ausencia de libertades.

La isla se convirtió en un ejemplo clásico de un modelo donde el gobierno vive con privilegios mientras el pueblo sobrevive con limitaciones.

Paradójicamente, esa misma descripción —gobierno rico y pueblo pobre— fue utilizada recientemente por la propia presidenta Sheinbaum para referirse a algunos excesos dentro de su movimiento político.

Ayudar al pueblo cubano es, sin duda, una causa legítima. Pero cuando el llamado proviene de un expresidente que solicita depósitos en una cuenta privada, la discusión deja de ser únicamente humanitaria. Se vuelve, inevitablemente, política.

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