MÁQUINA DEPORTIVA
En una época de grandes avances tecnológicos en la que vivimos, en la cual, la información fluye en redes sociales a una gran velocidad y alcanza el grado de inmediatez, el estar frente a una cámara y tomar un micrófono, -por la facilidad que ello implica-, resulta extremadamente delicado y peligroso si no se ejerce con la responsabilidad requerida.
Mucho más aún, si no se cuenta con la preparación adecuada como el uso correcto del lenguaje y el bagaje cultural necesario para llevar a cabo la importante y trascendental tarea de comunicar y difundir ideas.
Bajo este tenor, considero totalmente reprobable la manera tan deleznable, burda y corriente, sin tacto ni categoría alguna, con tal desfachatez, con la que el ex pelotero Ismael Murillo denostó esta semana en su ‘show’ o monólogo transmitido por Facebook, la figura femenina de las jugadoras de Bravas FC Juárez, con una sarta de improperios misóginos e incluso racistas que insultan y ofenden la dignidad de la mujer, laceran y lastiman al ser humano.
Lejos de centrarse exclusivamente en el desempeño y rendimiento deportivo de las citadas atletas, con una asombrosa bajeza y un léxico soez, sin derecho alguno, Murillo se mofa del aspecto físico de las futbolistas, en una muestra clara de su barbarie e ideas cavernícolas.
En pleno Siglo XXI, donde el rol de la mujer ha adquirido otro cariz en nuestro diario vivir y la apertura e inclusión son dos conceptos muy importantes en nuestra sociedad, estos preceptos son total y rotundamente inaceptables.
Hemos pasado del control total a un grosero libertinaje; recuerdo los años ochenta, en los cuales, en la televisión y la radio, el gobierno a través de la Secretaría de Gobernación no permitía y castigaba el uso de malas palabras o de burlas a los políticos.
Ahora, el surgimiento de influencers o figuras que en distintas plataformas crean ‘patiños’ o personajes que, tratan de ser simpáticos y, a costa de todo buscan ganar likes o seguidores con total descuido en los contenidos -en muchos de los casos-, es lamentable y alarmante.
Lo dicho esta semana por Murillo representa una gran vergüenza para el gremio serio de comunicadores, comentaristas, locutores y reporteros deportivos, no únicamente de Parral, sino de nuestro estado que no puede ni debe pasar por alto este ignominioso, humillante y degradante episodio.
A la vez, estimo necesario y urgente que el club FC Juárez en voz de Alejandra de la Vega, presidenta del Consejo de Administración de Bravos, fije su postura y actúe ante la gravedad del tema con el propósito que en el futuro no se repita esta lamentable situación.
Igualmente, la Liga y la Asociación Estatal de Beisbol -deporte en el que opina y participa Murillo- que preside Daniel ‘Chito’ Cereceres, habrá de tomar cartas en el asunto.
En el caso del citado personaje, por ahora y como mínimo, tendrá que salir a ofrecer una sentida y auténtica disculpa, no sólo a las integrantes de las Bravas, sino a sus familias, a las mujeres y al público en general, por tan aberrante y lastimosa participación, como mínimo.
CARTAPACIO
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