Agradecido con la vida

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El actor, productor, escritor y director de 76 años de edad y más de 60 de trayectoria inicia el 2025 produciendo la obra No te vayas sin decir adiós, planeando 12 hombres en pugna y cuidando su salud. De todo ello habló, así como de sus inicios, y afirmó que se retiraría sólo si la vida misma se lo pide

“Estoy muy bien. Aquí me tienes, todavía vivito y coleando”. Tras este saludo, viene un cúmulo de risas contagiosas de Jorge Ortiz de Pinedo en un recién iniciando año 2025.

El actor, escritor, director y productor mexicano de 76 años de edad habló con Excélsior de su estado de salud, que a simple vista es positivo, pues al estar al nivel del mar no usa oxígeno y puede respirar con normalidad; de sus próximos proyectos en puerta como la producción de la obra 12 hombres en pugna, la continuación de No te vayas sin decir adiós, con Juan Ferrara, y de cómo inició como actor en cine, teatro y televisión hace más de seis décadas.

“Veme aquí en la playa, estoy bien. A nivel del mar, en Acapulco, en Miami, me va muy bien. No puedo estar en la Ciudad de México, más que de paso; voy a saludar a mis médicos, a mi familia y me regreso inmediatamente. No tengo la oportunidad de sobrevivir ahí.

“Aquí creo que puedo aguantar un tiempecito esta altitud (en playa) y cuando vayamos a la gira de No te vayas sin decir adiós, con Juan Ferrara, que produzco, los acompañaré cuando vayan a las ciudades a nivel del mar, pero no puedo ir a muchas ciudades a presentarme, más que con oxígeno. Debo pedirle a mi hijo Óscar que escriba otra obra donde tenga yo que usar oxígeno y la gente me lo tolere y entienda”, bromeó Ortiz de Pinedo, quien el año pasado estuvo a punto de someterse a un trasplante de pulmón, a consecuencia del cáncer pulmonar que le fue diagnosticado desde 2010, primero en el pulmón derecho y luego en el izquierdo, así como por la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) que padece, situaciones por las que debe usar oxígeno complementario cuando está en la Ciudad de México, debido a la altura, y no así en la zona costera, donde su condición respiratoria mejora, lo cual es lo recomendado por los médicos.

Es por ello que grabó en 2024, en Acapulco, la temporada 11 de la serie de comedia Una familia de 10, tras entonces 17 años de su estreno, al lado de su familia, sus hijos: Pedro, como productor; Óscar, como escritor de guiones, y Andrea Torre, su nuera, con el personaje de La Nena, y otros actores que lo han acompañado como Zully Keith, Eduardo Manzano, Carlos Ignacio, María Fernanda García, Moisés Iván Mora y Mariana Botas.

“Ahorita estoy resignado, convencido de que puedo seguir siendo útil como productor, director y promotor de espectáculos. Eso lo puedo seguir haciendo y sigo escribiendo. Estoy contento con lo que hago. Ya hice 60 años como actor. Lo que pude hacer, ya lo hice y la gente me dice ¿qué más le falta por hacer? Lo único que me falta es respirar, porque ya hice todo lo que pude hacer. Ya hice comedia musical, teatro de búsqueda, teatro fantasmagórico, de misterio, comedia, astracán, vodevil, de todo hice y me divertí mucho haciendo teatro”, destacó el nacido en la Ciudad de México el 26 de marzo de 1948.

LAS CIRCUNSTANCIAS LO INICIARON TODO

Con alrededor de seis décadas de trayectoria, más de 100 obras de teatro, 30 películas, 35 telenovelas y 15 series de comedia de situación como Dr. Cándido Pérez, Cero en conducta, Los comediantes y La escuelita de Jorge VIP, entre muchos títulos más, Jorge Ortiz de Pinedo, hijo de los actores, el cubano Óscar Ortiz de Pinedo (1910-1978) y Lupita Pallás (1926-1985), afirmó que inició como actor porque las circunstancias lo pusieron frente a las cámaras.

“Fue tan circunstancial como le sucede a muchísimos actores y cantantes que acompañan a sus padres a sus eventos. Estaba en un llamado de cine de mi padre, en la película Dos angelitos negros, que se alargó muchísimo y al niño que habían contratado en la película para decir cuatro frases le dio sueño y la mamá se lo llevó.

“El único que estaba despierto ahí, era yo, porque había ido con mi papá y no tenía cómo regresarme a la casa hasta que le dieran el corte. Eran las 12 de la noche y no cortaban. Dijeron: ‘qué hacemos, falta un niño’, ‘por ahí anda el hijo de Pinedo, a ver, tráiganlo’. ‘Di esto’ y lo dije y chin, ahí aparecí. Ya estaba yo haciendo cine, mi primera película”, recordó acerca de la cinta que terminó llamándose Tres angelitos negros (1960), con Miguel Aceves Mejía, Yolanda Varela y Pedro Vargas.

Lo mismo le pasó en televisión junto a su padre, en la preparación del programa Los náufragos, con Óscar Pulido, Emilio Brillas, Polito Ortín y, desde luego, Óscar Ortiz de Pinedo. Estaban en el café El Cisne, dentro del Telesistema Mexicano, y necesitaban la introducción del programa con un niño voceador de periódico que debía decir “extra, extra, un barco se hundió, se piensa que no hay sobrevivientes, si a lo mejor hay náufragos, pero a saber dónde están”.

“Yo estaba ahí y el director Chucho Valero dijo ‘a ver Jorgito, tú di eso’ y me pusieron mi gorrito de periodiquero, una camisetita y me dijeron ‘grita’ y ahí hice mi primera actuación de televisión, ¿cómo? porque ahí estaba yo”.

En teatro fue igual. Estuvo en el momento y lugar correctos para su primera aparición: La obra La locura de don Juan, de Carlos Arniches, en el Teatro Experimental de Jalisco, en la compañía de comedias de su padre.

“Estaba con mi padre en Guadalajara estudiando, porque había reprobado varias materias de secundaria, como a los 14 años, no sé cuántos, y mi papá me llevó a estudiar, no quería dejarme en México, porque decía que mis abuelitos eran muy barcos, los papás de mi mamá. Me tenía estudie y estudie en el hotel y llevaba ya mes y medio, de las vacaciones de tres meses, y me dijo que me estaba aburriendo mucho y me dio un papel de un mudo.

“El día del estreno tenía que preparar y entrar con un vaso de agua y tenía que esperar 10 o 15 minutos para entrar al escenario, pero se me secó la boca y me bebí el agua. Me di cuenta, lo cual era fatal. Corrí como loco al primer baño que encontré y le eché agua de la llave. Cuando regresé, oigo mi entrada y entro corriendo, me tropiezo y salgo volando por el escenario gritando ‘ay mamacita’.., rompí la escenografía, ¡fue un desastre!, pero la gente se murió de la risa y mi padre dijo: ‘milagro, habló el mudo, milagro’. Fue la primera vez que hice teatro. Y de ahí, poco a poco”, compartió.

Afirmó enseguida: “Ha sido todo circunstancial, porque ahí estaba yo. Si no he estado ahí, no sucede, y claro, me empezó a gustar, porque a quién no le gusta que la gente se ría, aplauda, te festeje y con el tiempo, uno aprende técnicas para aprender a hacerlo bien, como uno puede. Desde entonces intento ser perfeccionista hasta donde Dios me da licencia y hacer las cosas lo mejor que yo pueda”.

¿Aún existe esa emoción? “Sigo sintiendo nervios cada que voy a entrar a escena, pero es lo que es mágico: la adrenalina que te surge en el momento en que tienes responsabilidad y algo que hacer. A pesar de 60 años de experiencia, cada vez que se levanta el telón y tengo que entrar a escena, voy rezando para que me salga bien, para que no me equivoque, para que pueda ayudar a que salga bien, porque es la responsabilidad primera de un actor, que salga bien todo. Después, puede gustar o no. Entrar a escena es tan emocionante como para un torero lanzarse al ruedo o un basquetbolista entrar a la cancha”.

Esa emoción lo mantiene activo, sin tener la palabra retiro en la mente.

“A mí, seguramente me va a retirar la misma vida. O sea, cuando me diga ‘ya no se te entiende o ya no te acuerdas de lo que tienes que decir o ya no puedes respirar’. Pero mientras yo pueda, voy a seguir escribiendo, produciendo, asesorando, inventando nuevos contenidos para televisión, para teatro, de lo que me gusta, de lo que me divierte. Y si lo puedo hacer con mis hijos Pedro, Óscar, Jesús, con mi mujer Gabriela, mi nuera Andrea…

“Estoy rodeado de familia, de gente que me tiene cierta estima porque somos como familia y algunas gentes que reconocen nuestro esfuerzo por tratar de ser una familia que trata de dar entretenimiento. Yo me siento muy feliz haciendo teatro, televisión, cine, lo que sea. Soy un hombre muy agradecido con la vida y con Dios que me permite seguir aquí, disfrutando de mi familia, mi casa, del teatro.

“Para mí es un disfrute, no es un esfuerzo, como el cuidar de la Casa del actor, lo hago con mucho cariño y pasión, porque son mis compañeros que no tuvieron la suerte que yo tuve, de tener una familia, que es lo más importante. Ahí seguiremos luchando porque la gente se divierta con uno”, acentuó.

12 HOMBRES EN PUGNA, ESTE AÑO

Jorge Ortiz de Pinedo reveló que este año espera producir nuevamente la obra 12 hombres en pugna, título que montó en 2009 con el director José Solé (q.e.p.d.), con actores que hoy ya no están en este plano como Ignacio López Tarso, Julio Alemán, Aarón Hernán, David Ostrosky, Patricio Castillo, Héctor Suárez, Fernando Becerril y Gustavo Rojo.

La obra, escrita por Reginald Rose, se trata de un drama en el que un jurado debe llegar a un veredicto unánime y aunque al principio casi todos están de acuerdo, uno de los miembros siembra la semilla de la duda razonable respecto a la inocencia o culpabilidad del acusado.

“Esta semana que viene empieza el trabajo de preproducción de esa obra de teatro. ¿En qué consiste? En empezar a buscar el teatro, la fecha de estreno y un reparto de primeros actores que quieran interpretar la obra, lo cual es muy difícil. Los actores, hoy en día, tienen muchísimos compromisos. Antes se hacía televisión, novelas, obras de teatro y alguna película.

“Hoy en día, el auge del cine mexicano es gigantesco, las series se hacen en toda América Latina, las telenovelas están de nuevo en auge, hay cuatro o cinco diarias, los actores tienen otros compromisos de teatro y no encuentran los huecos.

“Así que mi trabajo va a ser, junto con Pedro mi hijo, producir una obra y convencer a un grupo de actores que coincidan, que nos prometan tres o cuatro meses, porque es una obra que no se puede ensayar si no están los 12. Ése será el mérito de esta obra clásica, para la que la gente está esperando la nueva versión de los Ortiz de Pinedo, ¿quiénes serán? Es un gran misterio aún, pero espero que lo logremos”, señaló.

El productor destacó que también quiere montar en teatro “comedia franca y abierta”, por lo que está en pláticas con el productor Alejandro Gou para generar alianzas.

“Espero que nos juntemos para hacer una buena mancuerna para hacer comedia, drama; teatro importante, de gran envergadura literaria y que le hagamos la fiesta al público, porque todos los que hacemos teatro, es por el público. Es un placer ser productor y tener éxito o como actor interpretar una buena obra de teatro, pero el placer más grande es que el público te lo agradece con un aplauso. Ése es el verdadero premio: el aplauso de la gente y que asista a ver un show, un espectáculo”, acotó.

¿Teatro musical? “Lo último que hicimos en ese género fue Dime abuelita ¿por qué?, en el Royal Pedregal. Estuvimos felices, nos fue súper bien y sí me gustaría. A lo mejor me arriesgo con Chicos de Nueva York, por ejemplo, que es una comedia que ha sido exitosa en Londres y Nueva York, o Evita, que ya la gente conoce. Ésas se podrían poner”, especuló.

LA DESPEDIDA DE JUAN FERRARA

El productor comienza este 2025 con la obra No te vayas sin decir adiós, del 11 al 26 de enero en el Teatro Royal Pedregal, con la que su amigo y excuñado Juan Ferrara sigue diciendo adiós a las temporadas teatrales, como lo hizo desde el año pasado.

“La nota es ‘Jorge Ortiz de Pinedo convence a Juan Ferrara de continuar con esta aventura de teatro’. Habíamos dicho que íbamos a hacer diez semanas y las cumplimos, con un gran éxito en el Teatro Rafael Solana. Luego, conseguí seis semanas más, porque el público lo estaba pidiendo. Estaban agotadas las funciones y la gente quería seguir viendo a Juan. Nos cambiamos al Teatro Royal Pedregal y se volvieron a llenar todas las funciones.

“Terminó el año y me encuentro con siete días huecos ahí en el Royal Pedregal en enero y convenzo a Juan. Si la gente sigue yendo y aplaudiendo, ¿por qué no vamos a seguir en la temporada? Hacemos estas funciones y nos vamos a ir de gira por toda la República Mexicana. El público quiere verlo, despedirlo y fue con esta obra con la que decidió despedirse de los escenarios teatrales, no de la tele, no del cine, ni de la misma carrera de teatro, pero sí de las temporadas. La gente, cuando quiere ver algo, va”, expresó.

La historia es la de una reunión familiar que termina en reclamos y secretos revelados. Luego de las 13 funciones en la Ciudad de México, la obra irá a Torreón, el 30 de enero; Saltillo, el 31; Monterrey, el 1 y 2 de febrero; y de ahí hacia San Luis Potosí, Aguascalientes, León, Querétaro, Puebla, Toluca, Cuernavaca, Guadalajara, Ciudad Juárez, Tijuana, Mérida, Cancún y otras sedes, con la intención de regresar a la capital.

“Terminando, seguiré fregando a Juan de seguir haciendo esta historia, que es muy bella. Juan Ferrara, después de seis décadas de hacer cine, teatro y televisión, decide ‘voy a retirarme del teatro, pero de una manera muy digna, con una obra inteligente, interesante, que la gente que la vea le deje algo en el alma’.

“Se encuentra esta obra de mi hijo Óscar, la lee, se emociona y me dice ‘vamos a hacerla y tú produces, yo actúo, tu hijo escribe’ y todo queda en familia. Para mí lo más importante es cómo el público va a despedir a Juan Ferrara, porque cuando llega a escena, se le viene una ovación muy grande y emotiva de la gente que le reconoce 60 años de trabajo y el esfuerzo que ha hecho por divertirlos, entretenerlos y agradarles”, concluyó.

DE ANÉCDOTA / LE ECHAN FLORES

En el cumpleaños de Juan Ferrara, el 8 de noviembre pasado, los productores asociados y ejecutivos de No te vayas sin decir adiós, Gabriela Sánchez (esposa de Jorge Ortiz de Pinedo) y Mauricio Bonet (hijo de Juan Ferrara) llevaron rosas limpias de espinas para que el público las lanzara a los pies del actor al final de la función, como sorpresa de tal aniversario.

“Siempre le han aventado flores de ‘guapo, galán y que voz más bella tienes’, pero flores de verdad, nunca, así que estaba muy emocionado y nos reíamos mucho. Fue algo muy emotivo”, relató Jorge Ortiz de Pinedo.

Agencias