JUARITOS VS. CHIHUAHUITAS: LA CARNE ASADA POLÍTICA

RAYOS Y CENTELLAS Por Luis Carlos Carrasco

0
245

Otra vez se calentó el ambiente entre la gobernadora Maru Campos y el alcalde fronterizo Cruz Pérez Cuéllar. Y no, no fue por el clima del desierto ni por el precio del carbón para la parrillada… fue por la vieja y confiable receta de la política mexicana: decir algo en público y luego ver quién se ofende primero.

Todo comenzó cuando la gobernadora, micrófono en mano y con audiencia nacional en el programa de Ciro Gómez Leyva, se aventó una de esas frases que los asesores de comunicación suelen llamar “espontáneas” … y que los opositores llaman “balas directo al pie”.

Ahí, entre comentario y comentario, Campos soltó que la relación entre los “chihuahuitas” y los “juaritos” está más complicada que armar una buena carne asada en tiempos electorales. Es decir: todos dicen que cooperan, pero nadie sabe quién puso la carne, quién el carbón… y quién se llevó el tupper lleno al final.

La cosa empezó con una pregunta aparentemente inocente sobre su cercanía —o distancia— con Ciudad Juárez. Pero ya se sabe que en política no hay preguntas inocentes, sólo respuestas que luego se vuelven problema.

Y así, casi sin querer queriendo, la gobernadora terminó pintando a Juárez como si fuera una especie de república independiente, algo así como “Chihuahua… pero con aduana emocional”.

Dicen los que siguen de cerca la grilla estatal que, lejos de tender puentes, la declaración echó más leña al fuego. Porque cuando se dice que Juárez es “casi una entidad aparte”, hay quienes entienden que los juarenses vienen de otro planeta… o mínimo de Marte con visa fronteriza.

Claro que el alcalde Cruz Pérez Cuéllar no se iba a quedar callado viendo cómo le rebautizaban la ciudad en diminutivo. Ni tardo ni perezoso salió a defender a su raza fronteriza, recordando que Juárez es Chihuahua, ni más ni menos, y que los 67 municipios merecen el mismo respeto… vivan donde vivan y aunque no usen diminutivos cariñosos.

Porque si algo está claro es que el orgullo juarense no cabe en “juaritos”.

Mientras tanto, en la frontera el horno no está para bollos. Hay quienes opinan que este tipo de declaraciones sólo alimentan la división y la eterna grilla política, justo cuando ambos gobiernos tienen pendientes un asunto un poquito más importante: la seguridad pública, que por cierto no anda precisamente presumiendo resultados.

Pero ya se sabe cómo funciona esto: cuando la realidad aprieta, la política suelta declaraciones.

Y aunque algunos finjan sorpresa, lo cierto es que estos dimes y diretes huelen más a calentamiento de motores rumbo al 2027 que a un malentendido semántico.

Porque en política, como en las carnes asadas, cuando empiezan las indirectas es porque alguien ya está preparando la parrilla electoral.

Lo único seguro es que el sentimiento de los juarenses no se arregla con diminutivos… ni con entrevistas en cadena nacional.

Conectajuarez no se hace responsable de los puntos de opinión de los columnistas que participan en este medio de comunicación, es responsabilidad única de quien lo escribe, el autor sostiene cada uno de sus argumentos.