Baby Shark y sus millonarias ganancias

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La versión más conocida de Baby Shark fue producida por la empresa surcoreana Pinkfong, subsidiaria de SmartStudy.

En 2016, una simple canción infantil se convirtió en uno de los mayores fenómenos virales del mundo. Con su pegajoso coro de “doo doo doo doo doo doo”, Baby Shark no solo se incrustó en la memoria colectiva de millones de personas, sino que también generó ingresos millonarios para sus creadores. Hoy, a casi una década de su lanzamiento, el éxito económico detrás de este video sigue sorprendiendo.

Un tiburón que nada en dinero

La versión más conocida de Baby Shark fue producida por la empresa surcoreana Pinkfong, subsidiaria de SmartStudy. Su video oficial, publicado en YouTube en junio de 2016, superó los 10 mil millones de visualizaciones en 2022, convirtiéndose en el más visto de toda la plataforma.

Esa popularidad no es solo simbólica: cada visualización representa ingresos por publicidad que, acumulados, alcanzan cifras impresionantes.

De acuerdo con estimaciones de plataformas como BonusInsider y medios como Celebrity Net Worth, el video habría generado más de 22 millones de dólares únicamente por anuncios en YouTube.

En promedio, Pinkfong obtiene alrededor de 283 mil dólares mensuales por visualizaciones en esta red social, lo que equivale a más de 3 millones de dólares al año.

Más allá de YouTube: la expansión comercial

El imperio de Baby Shark no se limitó a un solo video. A partir de su éxito viral, Pinkfong capitalizó la fama de la canción con una serie de estrategias comerciales.

Una de las más rentables fue la venta de productos: desde peluches y mochilas hasta pijamas, libros infantiles y cereales en alianza con marcas como Kellogg’s.

Además, el personaje se convirtió en protagonista de una serie animada llamada Baby Shark’s Big Show! y una película que amplió aún más el universo de esta franquicia.

También se lanzaron aplicaciones móviles, videojuegos y espectáculos en vivo que recorrieron países como Estados Unidos, Corea del Sur y México.

Si bien no hay una cifra oficial que sume todas las ganancias de merchandising, eventos y licencias, medios especializados estiman que el concepto completo de “Baby Shark” ha generado entre 200 y 300 millones de dólares desde su aparición.

¿Quién se beneficia?

Detrás del fenómeno se encuentra la empresa SmartStudy, responsable de Pinkfong, la marca infantil que produjo la canción. Sus ingresos se dispararon tras el éxito de Baby Shark: en 2017 reportaron ventas por más de 24 millones de dólares, según informes corporativos citados por medios surcoreanos.

La familia de Kim Min-seok, CEO de SmartStudy, habría obtenido más de 120 millones de dólares hasta el año 2020, gracias a las regalías y licencias asociadas.

Pero no solo la empresa se ha beneficiado. Cantantes, actores de doblaje, diseñadores gráficos y otros involucrados en el desarrollo del video original han visto cómo su trabajo se volvió parte de la cultura popular global, con oportunidades comerciales posteriores.

El futuro de Baby Shark

Aunque el furor mediático inicial ha disminuido, Baby Shark sigue generando ingresos estables. Su video continúa acumulando millones de vistas nuevas cada mes, y la marca se mantiene activa con nuevas temporadas de su serie animada y colaboraciones comerciales.

Además, Pinkfong explora nuevas franquicias educativas y musicales inspiradas en la fórmula del éxito de Baby Shark.

Los expertos en mercadotecnia infantil aseguran que la clave del éxito de este fenómeno ha sido su simplicidad, ritmo pegajoso y repetición. A eso se suma una estrategia digital bien ejecutada que supo viralizar el contenido en el momento adecuado.

Un fenómeno que trasciende generaciones

Lo que empezó como una canción para entretener a niños pequeños se transformó en una maquinaria de millones de dólares. Baby Shark no solo conquistó YouTube, también abrió una nueva era para el contenido infantil digital. Sus cifras demuestran que en el mundo digital, incluso una melodía sencilla puede convertirse en una franquicia global si logra conectar con el público adecuado en el momento exacto.