Después de lo visto el sábado pasado allá en la colonia La Montada. Hay que destacar que Cruz Pérez Cuéllar salió con algo más que una asamblea informativa.
Para algunos morenistas, el alcalde con licencia salió prácticamente con la candidatura en la bolsa. La presencia de Andrea Chávez, Juan Carlos Loera y Lilia Aguilar, además de la respuesta de la militancia, convirtió el encuentro en algo muy parecido a un destape político. Cruz habló de unidad, de lealtad al movimiento y de preparar a la estructura para las batallas electorales que vienen. Y ahí está justamente el detalle.
Una cosa es decir que se tiene estructura y otra muy distinta es enseñarla. Y Cruz la enseñó.
La movilización registrada en La Montada fue interpretada dentro de Morena como una demostración de fuerza y, para algunos, como un mensaje directo a quienes todavía consideran que la candidatura está abierta para cualquiera. Andrea Chávez sigue teniendo reflectores, discurso y una enorme presencia en redes sociales. Eso nadie se lo quita. Pero una cosa son los reflectores y otra el territorio.
En los pasillos de Morena comienzan a escucharse voces que aseguran que la senadora con licencia no atraviesa por su mejor momento dentro de la estructura partidista estatal y que tampoco tendría el respaldo territorial que necesita para enfrentar una elección de esta magnitud. Cruz, en cambio, lleva meses recorriendo Chihuahua, reuniéndose con liderazgos, construyendo acuerdos y tratando de demostrar que su proyecto no termina en Ciudad Juárez. Y eso comienza a pesar.
Porque si algo ha quedado claro en las últimas semanas es que la elección de 2027 no se va a ganar únicamente con publicaciones en redes sociales, entrevistas o discursos. Se va a ganar con estructura.
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