EL ENCUENTRO DE MARU Y CLAUDIA FUE LO MÁS RELEVANTE DE LA VISITA PRESIDENCIAL A CIUDAD JUÁREZ

RAYOS Y CENTELLAS Por Luis Carlos Carrasco

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Imagen Editorial Libre

El encuentro entre la gobernadora del estado, María Eugenia Campos Galván, y la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo terminó siendo, sin duda, lo más atractivo del segundo Informe de Gobierno de la mandataria federal en Ciudad Juárez. Y es que, para Chihuahua, el informe dejó más expectativas que novedades.

En realidad, no hubo grandes anuncios para el estado ni para Ciudad Juárez en los temas que más preocupan y urgen: inseguridad, salud, agua del tratado, gusano barrenador e inversiones, particularmente en infraestructura carretera.

El mensaje presidencial tuvo, más bien, un marcado contenido histórico y político, enfocado en reforzar una de las narrativas favoritas de la llamada Cuarta Transformación: la soberanía nacional y la no injerencia extranjera. Y qué mejor escenario que Ciudad Juárez para hablar de soberanía.

Sheinbaum estaba prácticamente a tiro de piedra de Estados Unidos y aprovechó la frontera como referente geopolítico para reforzar su discurso, justo cuando la relación bilateral ocupa buena parte de la agenda nacional. El resto del informe se fue entre programas sociales, cifras y recursos dispersados por el estado. Para Chihuahua, los anuncios fueron bastante más modestos: más preparatorias y vivienda para la frontera.

Pero no llegó el esperado anuncio de nuevos hospitales. Tampoco apareció el famoso polo de desarrollo para Ciudad Juárez, aquel proyecto anunciado desde hace casi dos años y que, hasta ahora, sigue esperando algo más que buenas intenciones. Por eso, para muchos chihuahuenses, la expectativa estaba puesta más en lo que pudieran hablar las dos mandatarias a puerta cerrada que en lo que se dijo desde el templete. Y algo se supo. La gobernadora difundió posteriormente un video en sus redes sociales en el que calificó el encuentro como cordial, aunque también habló de un diálogo franco y firme.

Eso sí, mantener una mejor y mayor comunicación entre ambos gobiernos debería ser lo normal, no un objetivo político para presumir como si se tratara de un descubrimiento diplomático. Porque gobernar no debería consistir en anunciar que dos gobiernos finalmente decidieron hablarse. Lo verdaderamente importante son los resultados de esa comunicación. Y ahí es donde todavía hay varios pendientes. Por cierto, el cierre del mensaje de Campos Galván no pasó desapercibido. Cuando afirmó que Chihuahua es un estado que combate al crimen organizado porque es un gobierno que trabaja por la vida, la verdad y la libertad, la gobernadora pareció colocar sobre la mesa un mensaje que va más allá de la simple cortesía institucional.

Porque en política, lo que se dice importa, pero lo que se dice justo después de una reunión privada puede importar todavía más.

Entre la cordialidad pública y la firmeza privada, quedó la sensación de que Palacio de Gobierno y Palacio Nacional pueden sentarse a la misma mesa, estrecharse la mano y sonreír para la fotografía. Pero eso no significa que todos los asuntos estén resueltos. Y en Chihuahua hay demasiados pendientes como para conformarse con una buena fotografía. La cortesía política puede abrir puertas; ahora habrá que ver si también abre soluciones.

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