John Lennon y su historia

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Los primeros acordes junto a Julia y los años en Nueva York marcaron etapas clave en la vida del artista, quien transformó sus experiencias en canciones que varias generaciones todavía recuerdan, con un legado que continúa presente en la cultura popular y un mensaje que sostuvo hasta el final de sus días.

Durante la década del 40, Europa transitaba una de las etapas más oscuras de la historia. La Segunda Guerra Mundial dominaba la vida diaria y los bombardeos eran protagonistas en los cielos de Inglaterra. En medio de sirenas y apagones, una madre daba a luz en Liverpool a quien se convertiría en una de las grandes figuras de la música mundial: John Winston Lennon.

El 9 de octubre de 1940, en el Liverpool Maternity Hospital, Julia Stanley escuchó por primera vez la voz que clamó por la paz y que sería una de las mentes (y cuerdas vocales) más destacadas de The Beatles. Hace exactamente 86 años, abrió los ojos un niño que, con el paso del tiempo, se consolidaría como una de las figuras artísticas más importantes de la historia.

Entre ausencias y la música como único refugio

Los primeros años de Lennon, mucho antes de convertirse en una de las figuras centrales de The Beatles, estuvieron marcados por vínculos familiares complejos, según Britannica.

Su padre, Alfred, era marino mercante y pasaba largos períodos fuera de la ciudad por su trabajo. Este vacío hizo que la figura paterna tuviera poca presencia en su vida. Similar caso ocurrió con su madre, aunque ella encontró un lenguaje común que convirtió su imagen en una boya en la vida del cantante.

John Lennon nació en Liverpool en octubre de 1940 durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial (Grosby)

Alfred solía estar fuera de casa con frecuencia, pero enviaba cheques de pago al lugar donde John vivía con su madre. Sin embargo, los cheques cesaron cuando se ausentó sin permiso en febrero de 1944. Al regresar a casa seis meses después, se ofreció a cuidar de la familia, pero Julia, en ese momento embarazada del hijo de otro hombre, lo rechazó.

Con tan solo 5 años, el joven Lennon se mudó hasta la casa de su tía materna, Mary “Mimi” Smith, en Mendips. Su paisaje cambió de ser una casa adosada de ladrillo rojo en el barrio de Wavertree, en Liverpool, a un pequeño hogar de Woolton, un suburbio de la misma ciudad. Ella le brindó una crianza más ordenada y estable. Pero también estricta.

A la distancia, Julia se mantuvo presente en la vida de John durante su infancia gracias a haberle heredado lo que terminaría siendo el motor de su vida: la música. Ya en su adolescencia, ella le enseñó algunos acordes de banjo, uno de los primeros instrumentos con los que sus manos tuvieron contacto. Las armonías populares eran un lenguaje íntimo y compartido que encendería la llama del gran poeta de la paz.

La infancia de John Lennon cambió del barrio de Wavertree a un suburbio en Woolton, Liverpool (Grosby)

En 1956, con 15 años y ya empezaba a conocer más sobre este mundo de armonías y ritmos, Julia lo ayudó a conseguir una guitarra acústica Gallotone Champion. El instrumento llegó a la casa materna en Wavertree, ya que Mimi no veía con buenos ojos la posibilidad de que la música se convirtiera en un camino para su sobrino.

Con esa guitarra, Lennon comenzó a practicar skiffle y canciones de rock and roll, los sonidos que dominaban la cultura juvenil británica de la época, en parte por el impacto de la llegada de Elvis Presley.

La influencia de “El rey” también impulsó a Lennon a formar una pequeña banda con amigos de la Quarry Bank High School llamada The Quarry Men, en honor a la escuela. El grupo ensayaba y tocaba en espacios barriales de Liverpool, buscando que su fama crezca por toda la ciudad.

Sin saberlo, una de esas actuaciones cambiaría para siempre el rumbo de su vida. El 6 de julio de 1957, la banda tocó en la fiesta parroquial de la Iglesia de San Pedro, en Woolton. Allí, John conoció a un joven que sería la piedra angular de cara al futuro: Paul McCartney.Las armonías populares compartidas con su madre encendieron el camino musical de John Lennon (Grosby)

“Recuerdo que llegué a la fiesta y escuché esa música magnífica que salía de los pequeños altavoces Tannoy. Eran John y su banda. Me quedé asombrado y pensé: ‘Oh, es genial’. John era bueno, realmente el único miembro del grupo que se destacaba”, contó Paul McCartney en una entrevista para la revista especializada Record Collector, en noviembre de 1995.

Ambos fueron presentados por un amigo en común, Ivan Vaughan. McCartney impresionó a Lennon al interpretar canciones de rock and roll y, semanas más tarde, fue invitado a sumarse a The Quarry Men. Meses después, en febrero de 1958, otra persona, que más adelante también daría de qué hablar, dijo presente de la mano de Paul: George Harrison.

Lennon al principio lo consideraba demasiado joven (14 años), pero su habilidad con la guitarra terminó por convencerlo. De esa manera, se formó el núcleo inicial de Lennon, McCartney y Harrison.

Una pérdida que marcaría a Lennon

La noche del 15 de julio de 1958 provocó un antes y un después en la vida de Lennon. Su madre, de 44 años, había ido a visitar a Mimi a Mendips. Al salir, mientras cruzaba Menlove Avenue, fue atropellada por un automóvil conducido por Eric Clague, un policía fuera de servicio. Julia fue trasladada al Sefton General Hospital, pero murió debido a las heridas.

El fallecimiento de su madre en un accidente de tránsito en 1958 motivó la composición de canciones dedicadas a su memoria (Grosby)

Para Lennon, de apenas 17 años, la pérdida fue profundamente dura por la complejidad del vínculo que tenían: a pesar de que no había vivido con ella durante gran parte de su infancia, se había convertido en una figura afectiva fundamental y en quien lo acercó a la música.

Años después, mantuvo viva la memoria de su madre al escribir canciones como Julia (1968), Mother (1970) y My Mummy’s Dead (1970). De ese modo, su ausencia también quedó plasmada en acordes, esos mismos que se habían convertido en su idioma compartido.

De The Quarry Men a The Beatles

Pese a varias idas y vueltas, con nombres que se sumaban y abandonaban la banda, el tridente de Lennon, McCartney y Harrison permaneció imperturbable en su unión. Entre 1959 y 1960, el grupo, además, atravesó varios cambios de nombre. Primero se identificaron como The Silver Beetles, hasta establecerse definitivamente de la forma que saltarían a la fama mundial: The Beatles.

Con esa base, y la incorporación del baterista Pete Best, la banda viajó a Hamburgo, Alemania, donde tocaron durante largas jornadas en clubes nocturnos, con la intención de expandir su música por Europa. Gracias a esos shows, que a su vez les dieron práctica, pudieron consolidarse en vivo y lograr que la gente empiece a hablar de ellos.

Las actuaciones en escenarios alemanes tuvieron como objetivo principal expandir la música del grupo por Europa (Photo by K & K Ulf Kruger OHG/Redferns)

En noviembre de 1961, el comerciante de discos Brian Epstein los vio actuar en The Cavern Club, en Liverpool, y se interesó por la banda. Meses más tarde, asumió su representación y se dedicó a buscar una oportunidad para que el grupo grabara profesionalmente. Sin embargo, la misión no sería fácil: el mánager había tocado las puertas de varias discográficas en Londres sin suerte.

El esperado momento llegaría unos meses después, gracias a George Martin, el jefe de Parlophone, un sello subsidiario de EMI. Aunque el 9 de mayo de 1962 Epstein había firmado un acuerdo preliminar de opción para asegurar el interés del sello, el verdadero examen llegó el 6 de junio de ese año, cuando The Beatles se presentaron en los Abbey Road Studios para una prueba de grabación oficial.

Pese a que no lo deslumbraron al principio, Martin quedó atrapado por el carisma, el humor y la personalidad de los jóvenes músicos. El productor concluyó que su química compensaba las imperfecciones y decidió hacer efectivo el contrato definitivo. La primera grabación sería en septiembre.

John, Paul y George sacaron a Pete Best en agosto de 1962 e incorporaron a Ringo Starr a la formación definitiva

Sin embargo, Martin propuso algo inesperado: sugirió usar un baterista de sesión; por lo que el grupo tuvo que tomar una decisión. John, Paul y George resolvieron sacar a Pete Best en agosto de 1962. En su lugar llegó quien completaría el cuarteto histórico para la música mundial: Ringo Starr.

La banda consolidada con John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr publicó el 5 de octubre de 1962 “Love Me Do”, su primer sencillo en el Reino Unido, el cual llegaría al puesto 17 de las listas británicas y marcaría el comienzo de la carrera discográfica de The Beatles.

The Beatles alcanzaron fama mundial entre 1963 y 1970

Tras el primer éxito, en 1963, el grupo publicó el sencillo “Please Please Me” y su primer álbum homónimo. El disco llegó al primer puesto de las listas británicas y permaneció allí durante 30 semanas, hasta ser reemplazado por “With The Beatles”.

El viaje de The Beatles a Estados Unidos en 1964 y su aparición en televisión consolidaron el fenómeno de la Beatlemanía (AP)

La popularidad de la banda creció de forma acelerada en el Reino Unido y dio origen al fenómeno conocido como Beatlemanía. Aquel joven de Liverpool estaba cumpliendo su sueño de niño: que su música recorriera el mundo.

En 1964, The Beatles llevaron ese éxito a Estados Unidos. I Want To Hold Your Hand alcanzó el primer lugar de las listas estadounidenses y la banda viajó al país para participar en The Ed Sullivan Show, el 9 de febrero. La aparición televisiva los instaló frente a millones de espectadores y consolidó su proyección internacional.

Durante la segunda mitad de la década, el grupo amplió su propuesta musical. Discos como “Rubber Soul” (1965), “Revolver” (1966) y “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” (1967) mostraron un trabajo de estudio cada vez más elaborado. En paralelo, dejaron de realizar giras en 1966 y concentraron su actividad en la composición y las grabaciones.

Sin embargo, a pesar del éxito, la experiencia colectiva de The Beatles terminó en 1970, luego de años de tensiones creativas y personales entre sus integrantes. A partir de entonces, Lennon inició una etapa solista que lo llevaría, en parte, a publicar algunas de las canciones más reconocidas de su carrera.

Los discos Rubber Soul, Revolver y Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band mostraron un trabajo de estudio elaborado

La obsesión de Lennon con el número 9

A lo largo de su carrera, Lennon encontró en el número 9 una suerte de hilo conductor entre su vida y su obra. Había nacido un 9 de octubre, y esa coincidencia, lejos de quedar en el olvido, se transformó en una referencia recurrente en varias de sus composiciones. Historiadores de la cultura de masas, como Janne Mäkelä, autor de John Lennon Imagined: Cultural History of a Rock Icon, señala que el músico integraba elementos de su vida privada en su obra pública y que esta coincidencia cronológica fue teorizada por el propio artista como una especie de sincronía rectora.

El caso más conocido es el de Revolution 9, incluida en el Álbum Blanco de 1968. Según el musicólogo Walter Everett, autor de The Beatles as Musicians: The Quarry Men through Rubber Soul, la pieza nació de una cinta de prueba de los ingenieros de EMI, en la que una voz repetía “this is EMI test series number nine”.

Lennon tomó ese fragmento y lo convirtió en el eje de una de las composiciones más experimentales de la banda, en lo que el investigador Aaron Krerowicz, autor de The Beatles and the Avant-Garde, describe como un recurso de música concreta que funcionó como ancla conceptual para organizar la experimentación sonora. Años más tarde, en su etapa solista, el tema #9 Dream (1974) repitió el patrón: no solo llevaba el número en el título, sino que se publicó en septiembre, el noveno mes del año, y alcanzó exactamente el puesto 9 del Billboard Hot 100 en Estados Unidos.

La presencia del número también se remonta a los primeros años de la banda. One After 909, escrita por Lennon y Paul McCartney a fines de la década del 50, recién vio la luz en 1970, dentro del álbum Let It Be. Para Krerowicz, esa composición temprana demuestra que el número 9 estuvo presente desde los orígenes de la narrativa artística de Lennon, mucho antes de que se consolidara el mito masivo en torno a la cifra.

El legado de Lennon continúa a través de distintas generaciones (Foto AP)

Una familia y su llegada a Nueva York

La fama de The Beatles no solo transformó su vida artística, sino también su vida personal. En agosto de 1962 se casó con Cynthia Powell, a quien había conocido durante sus estudios de arte en Liverpool. Un año más tarde, nació su primer hijo, Julian Lennon. Sin embargo, en 1968 la pareja se divorció, mientras el músico iniciaba una relación con la artista japonesa Yoko Ono.

Lennon y Ono se casaron en 1969 y convirtieron su relación en una sociedad artística y política, según Britannica. Tras la separación de The Beatles, se instalaron en Nueva York en 1971. Allí, Lennon publicó canciones como Imagine y participaron juntos en acciones públicas contra la guerra de Vietnam.

El 9 de octubre de 1975 nació Sean Lennon, el único hijo de la pareja y el segundo de Lennon. Durante los años siguientes, el músico se alejó de la actividad discográfica para dedicarse a su familia. En 1980 volvió a grabar con Ono y lanzó el álbum Double Fantasy, que marcó su regreso a la música.John Lennon se estableció en Nueva York junto a Yoko Ono en 1971 para desarrollar su etapa solista y sus campañas por la paz (Venice Film Festival)

La trágica muerte de Lennon en Nueva York en 1980

Años de música, arte y un pedido de paz que se extendió por el mundo quedó en silencio en medio de la oscuridad cuando el sonido de un arma retumbó frente al edificio Dakota,en Manhattan.

Era la tarde del 8 de diciembre de 1980 cuando el músico partió hacia una sesión de grabación con Ono. Segundos antes de ingresar a la limusina, según la BBC, un hombre le dio la mano y le pidió que le firme una copia del nuevo disco de Double Fantasy. Sin saberlo, Lennon se había encontrado con la persona terminaría asesinándolo.

Al cabo de 5 horas, la pareja regresó al Dakota. El mismo hombre, Mark David Chapman, los estaba esperando. Solo fueron segundos. Al ingresar al edifico, Chapman acabó con la vida del cantante de 40 años.

La conmoción mundial fue total. Pese a que fue trasladado al Roosevelt Hospital, murió poco después. La voz que invitaba al mundo a “imaginar un mundo sin guerras” había sido acallada por el disparo de un revólver calibre 38. Y la intención de ese “tiro al corazón” a toda una generación fue solo “gloria personal”.

Poco después de que las emisoras de noticias locales informaran sobre los disparos, una multitud se reunió en el Roosevelt Hospital y enfrente del edificio Dakota. “Amamos a John”, decían los fans, recitando oraciones y cantando canciones del músico, demostrando que su voz no quedó en silencio y que su legado aún continúan uniendo generaciones.