RAYOS Y CENTELLAS Por Luis Carlos Carrasco
La presencia de Alejandro Moreno Cárdenas, mejor conocido como Alito, en el segundo informe de trabajo legislativo de Alejandro Domínguez no fue solamente una visita de cortesía ni un acto de acompañamiento político. Al parecer, el dirigente nacional del PRI aprovechó su estancia en Chihuahua para sentarse en privado con quien lleva las riendas del panismo en la entidad: la gobernadora María Eugenia Campos Galván.
Y aguas, porque la reunión podría tener bastante más fondo del que aparenta. Todo apunta a que sobre la mesa estuvieron los acuerdos para reconstruir la alianza PAN-PRI rumbo al 2027 y volver a salir juntos a las calles para competir por la gubernatura, diputaciones locales, algunas alcaldías y, al parecer, prácticamente todas las diputaciones federales.
De acuerdo con información que trascendió sobre el encuentro, además de Maru Campos, Alito Moreno y los dos Alejandros —Domínguez y Moreno—, estuvieron presentes Daniela Álvarez, presidenta estatal del PAN; la diputada federal Chela Ortiz; Jorge Meade, secretario de Organización del Comité Ejecutivo Nacional del PRI; el diputado local José Luis Villalobos, y José Benítez Rodríguez, delegado priista en Chihuahua.
Nada de improvisaciones, pues. La presencia de personajes con capacidad de decisión en ambos partidos deja ver que no se trató de una reunión social, sino de un encuentro con evidente contenido político y electoral.
La pregunta es qué tanto avanzaron en el reparto de posiciones y, sobre todo, quién llevará mano en las candidaturas. Porque una cosa es ponerse de acuerdo para enfrentar juntos a Morena y otra muy distinta es negociar quién encabezará cada proyecto, dónde le tocará al PAN y dónde al PRI, y cuáles serán los espacios que cada partido tendrá que ceder.
Por lo pronto, los tiempos electorales comienzan a apretar y nadie quiere quedarse fuera de la negociación. Maru necesita construir condiciones para mantener el control político del estado, mientras Alito busca conservar espacios para el priismo y demostrar que su partido todavía tiene con qué negociar.
Se dice que los detalles de este encuentro podrían conocerse antes de que concluya la primera mitad de noviembre. Habrá que estar pendientes, porque si las cosas efectivamente quedaron planchaditas, el 2027 podría comenzar a cocinarse mucho antes de que arranquen formalmente las campañas.
Y mientras los partidos hablan de unidad, los ciudadanos seguramente querrán saber si esa alianza será para defender un proyecto de gobierno o, simplemente, para repartirse las candidaturas y conservar el poder. Porque en Chihuahua, aunque todavía falta camino para el 2027, las fichas ya comenzaron a moverse.
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