Una norma de seguridad nacional obligó al Rey Felipe VI y a la Princesa Leonor a abordar aeronaves distintas, pero también a estar distantes en el estadio.
La presencia de la Familia Real de España a la final que su selección ganó ante Argentina 1-0 en la Copa del Mundo generó una alta expectativa dado no solo su estatus, sino también por la forma en que interactúan en redes sociales dejando de lado en ocasiones algunos protocolos, por eso llamó la atención que el Rey Felipe VI y la princesa Leonor junto con la infanta Sofía viajaran en vuelos separados a Nueva York.
La misma separación se replicó en los palcos del Estadio de Nueva York dejando al Rey Felipe VI junto al presidente Donald Trump y la presidenta de México Claudia Sheinbaum, pero a la princesa Leonor en otra zona.
La razón operativa de esta división aérea responde a una arraigada medida de seguridad del Estado destinada a garantizar la línea sucesoria de la Corona.
Al tratarse de un traslado oficial coordinado por el Ejército del Aire y del Espacio desde la base de Torrejón de Ardoz, el jefe del Estado, el rey Felipe VI, y su heredera directa, la princesa Leonor, tienen estrictamente prohibido compartir la misma aeronave, todo para preservar a una cabeza al frente de la monarquía.
El blindaje presidencial de Donald Trump en el MetLife Stadium
La distancia logística no terminó al aterrizar en el continente americano. Durante el encuentro, los espectadores notaron con sorpresa que Don Felipe y Doña Letizia compartían el palco presidencial con el mandatario estadunidense, Donald Trump, mientras que la heredera estaba en una zona contigua.
La separación en el estadio se debió a condiciones propias de los protocolos de la FIFA y del Servicio Secreto de los Estados Unidos. Cada que Trump asiste a un evento público lo hace, generalmente, detrás de una mampara de cristal blindado como parte de los protocolos de seguridad.
Debido a este cerco de seguridad excepcional, Leonor y Sofía tuvieron que ser reubicadas en un espacio independiente justo al lado de sus padres para convivir con leyendas de la selección campeona de 2010 como Iker Casillas y Sergio Ramos.



