EL PLAN A, B O C CON CRUZ PÉREZ CUELLAR

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La política, cuando quiere mandar mensajes claros, recurre a símbolos. Y en Ciudad Juárez, pocos pesan tanto como la explanada de la X. No es solo un espacio público: es un termómetro de músculo político, de convocatoria real, de estructura territorial y de narrativa en construcción. Lo que ocurrió ahí no fue un evento más; fue un posicionamiento calculado.

El alcalde Cruz Pérez Cuéllar decidió dejar atrás la ambigüedad y dar un paso que muchos ya anticipaban: asumir públicamente su aspiración dentro del proceso interno de Morena rumbo a la coordinación de la defensa de la Cuarta Transformación en Chihuahua. Y lo hizo como se hacen estos anuncios en la política moderna: con multitud, con respaldo visible y con mensaje alineado al proyecto nacional.

La cifra —alrededor de 50 mil asistentes— no es menor. En tiempos donde la movilización orgánica es cada vez más difícil, lograr esa concentración habla de estructura, pero también de control político del territorio. No se trata solo de quién llega, sino de quién puede convocar.

El acompañamiento también fue parte del mensaje. La presencia de Cuauhtémoc Estrada, junto a figuras federales como Maite Vargas y Alejandro Pérez Cuéllar, entre otros muchos, no es casualidad: es una señal de alineación interna en un partido donde las fracturas suelen ser silenciosas pero determinantes. En Morena, el respaldo no siempre se dice, se escenifica. Y aquí se escenificó con claridad.

Pero más allá del espectáculo político, el discurso giró en torno a resultados. El énfasis en el Presupuesto Participativo —con una inversión superior a los 2 mil millones de pesos y alcance en cientos de escuelas— busca construir una narrativa de gobierno cercano, tangible, medible. En un contexto donde la retórica de la transformación necesita traducirse en obra pública, ese tipo de cifras no son accesorias: son la base del argumento.

También se apostó por infraestructura visible: el Estadio 8 de diciembre, el Parque Suroriente y la rehabilitación del puente Villarreal. Obras que, más allá de su impacto técnico, funcionan como símbolos físicos de gestión. En política, el concreto también comunica.

Sin embargo, el movimiento de Pérez Cuéllar abre interrogantes inevitables. La principal: ¿cómo se reconfigurará la competencia interna en Morena en Chihuahua? Porque si algo caracteriza a ese partido es que las contiendas más intensas no ocurren contra la oposición, sino dentro de sus propias filas.

Además, está el factor nacional. La “coordinación de la defensa de la Cuarta Transformación” no es solo un cargo simbólico: es la antesala de candidaturas y el filtro político del proyecto lopezobradorista en los estados. Quien llegue ahí no solo compite, representa una línea política.

Lo ocurrido en la X deja algo claro: Pérez Cuéllar ya no juega a la especulación. Está en la cancha, con estructura, narrativa y respaldo. Falta ver si ese músculo mostrado se traduce en consenso interno o si, como suele ocurrir en Morena, el verdadero desafío apenas comienza.

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