JAVIER CORRAL EL ESTADOUNIDENSE EN BUSCA DE REFLECTORES

RAYOS Y CENTELLAS Por Luis Carlos Carrasco

0
274

Hay políticos que descubren el nacionalismo como quien encuentra una chamarra olvidada: justo cuando empieza el frío judicial. En ese club selecto parece haberse inscrito el ahora senador Javier Corral Jurado, quien —según sus críticos— pasó de gobernador a prófugo con una facilidad que ya quisieran los manuales de autoayuda.

El nuevo fervor patriótico de Corral tiene algo de revelación mística. De pronto, el senador se erige como guardián de la soberanía, indignado por la supuesta presencia de agentes de la CIA en un operativo en Chihuahua. Uno podría pensar que se trata de una defensa genuina del país… si no fuera porque el mismo personaje mantiene su nacionalidad estadounidense sin señales visibles de desprendimiento emocional (ni legal).

La escena es digna de análisis: Corral, presuntamente protegido por el fuero y la cobija política de Morena, exige cuentas a la gobernadora María Eugenia Campos y al fiscal César Jáuregui por un operativo que, irónicamente, logró lo que su administración nunca consiguió: desmantelar un laboratorio de metanfetaminas de dimensiones históricas. Porque sí, durante su gobierno el crimen organizado parecía gozar de una especie de amnistía práctica… o al menos de una notable discreción oficial.

Pero ahora hay enojo. Mucho. Tal vez por la muerte de los agentes estadounidenses, tal vez porque alguien decidió hacer el trabajo que no se hizo antes, o quizá porque el protagonismo no estaba reservado. En política, la indignación también compite por reflectores.

El acompañamiento del senador Juan Carlos Loera en esta cruzada no es menor. Ambos comparten algo más que bancada: el recuerdo fresco de una derrota electoral frente a la actual gobernadora. Y ya se sabe que en México la memoria política suele venir con factura pendiente.

Por supuesto, hay preguntas legítimas. La presencia de agentes extranjeros en operativos de seguridad nacional no es tema menor. Pero entonces la indignación debería dirigirse también hacia la Secretaría de la Defensa Nacional, que participó directamente. Pensar que no estaban enterados sería suponer que los militares operan con los ojos vendados, lo cual no solo es improbable, sino francamente ofensivo.

Mientras tanto, la narrativa oficial sigue su curso conocido: negar, matizar, reformular. Una especie de yoga discursivo donde todo se estira hasta que encaja. Y en ese ejercicio, la soberanía se convierte más en slogan que en principio.

Así que, mientras se aclara quién sabía qué y cuándo, queda flotando una duda incómoda: ¿de qué patria habla exactamente el senador Corral cuando levanta la voz? Porque si el nacionalismo es selectivo, entonces deja de ser convicción y se convierte en herramienta. Y de esas, en la política mexicana, sobran.

Conectajuarez no se hace responsable de los puntos de opinión de los columnistas que participan en este medio de comunicación, es responsabilidad única de quien lo escribe, el autor sostiene cada uno de sus argumentos.