LOS QUE SÍ APARECEN CUANDO SE LES NECESITA

DE TÚ A TÚ Por César Calandrelly

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El 3 de julio, el agente vial Olga iba en su unidad por la avenida Sanders cuando vio algo que la mayoría preferiría no ver: una mujer al borde de un puente peatonal, en un estado que no dejaba duda de sus intenciones. Olga no aceleró para alejarse. Llamó de inmediato. Activó el protocolo. Y a bordo de la unidad 781 logró llegar a tiempo y sujetar a la mujer antes de que ocurriera lo irreversible. Esa mañana, dos agentes de Seguridad Vial de Ciudad Juárez hicieron algo que no estaba en ningún manual de tránsito: salvaron una vida. Y la noticia duró un día en redes.

No fue el único caso. En abril, el policía municipal Jorge Alberto llegó a un puente en una de las colonias de Juárez después de un reporte al 911 sobre un hombre de 35 años en crisis. Antes de que llegaran los refuerzos, Jorge Alberto empezó a hablar con él. No lo sometió. No lo amenazó. Habló, escuchó, generó confianza, redujo la tensión milímetro a milímetro hasta que fue posible intervenir sin que nadie saliera lastimado. En mayo, otro operativo similar en la colonia Granjas Unidas permitió que un joven de 22 años que había llegado a ese puente convencido de que no había salida terminara siendo canalizado a atención especializada. Tres rescates documentados en menos de noventa días. Tres vidas que siguieron. Tres historias que Juárez casi no contó.

Lo mismo ocurre con los bomberos, que este año llevan una carga que muy poca gente dimensiona desde afuera. Al 6 de julio, el Heroico Cuerpo de Bomberos había brindado 5 mil 806 servicios en lo que va de 2026. Solo en las últimas 24 horas del 12 de julio respondieron a 59 emergencias entre incendios y rescates. La semana pasada, seis incendios en recicladoras de la colonia Granjas Polo Gamboa se encadenaron en apenas 35 minutos y todos fueron sofocados en menos de tres horas. Antes de eso, decenas de elementos pasaron más de 36 horas sin dormir combatiendo el incendio en el confinamiento de llantas del relleno sanitario, con viento en contra, humo tóxico y solo nueve máquinas extintoras operativas porque las otras seis estaban en mantenimiento. Y ahí, en el kilómetro 30, mientras los bomberos llevaban horas en la línea, llegaron los agentes de Seguridad Vial con pizzas, agua y hielo. Porque a veces apoyarse entre corporaciones es también parte del trabajo.

Hay algo que esta ciudad hace sistemáticamente mal con sus servidores de emergencia: los invisibiliza cuando hacen bien su trabajo y los exhibe cuando algo sale mal. El bombero que pasa 20 horas en una recicladora en llamas no tiene su nombre en ningún encabezado. El policía vial que agarra a alguien del brazo en un puente no sale en portada. Pero si alguno de ellos comete un error, si hay una denuncia, si hay un video incómodo, ahí sí aparece todo: nombre, número de unidad, corporación, historial. Esa asimetría no es solo injusta. Es dañina, porque construye una percepción de las instituciones que no corresponde a la realidad de muchos de quienes las integran.

Nada de esto significa que todo esté bien. Las corporaciones de Juárez tienen deudas pendientes, casos sin resolver y una confianza ciudadana que se ha ganado y perdido muchas veces. Señalarlo cuando corresponde es parte del periodismo honesto. Pero exactamente por eso, porque somos exigentes cuando hay que serlo, también debemos ser capaces de decir esto en voz alta: hay hombres y mujeres en esta ciudad que se levantan cada día, se ponen un uniforme y van a lugares donde nadie más quiere ir. Entran a bodegas en llamas, se acercan a personas en el peor momento de su vida, trabajan con equipo insuficiente y presupuesto apretado, y aun así aparecen.

La agente Olga no sabe si esa mujer está bien hoy. Probablemente nunca lo sabrá. Jorge Alberto tampoco sabe qué fue del hombre del puente. Así es este trabajo: se interviene, se entrega y se sigue. Sin aplausos, sin seguimiento, sin nota de segunda semana. Solo la certeza de que ese día, en ese momento, alguien estuvo. Juárez tiene muchos problemas que nombrar. Este artículo quiso nombrar algo distinto: a los que sí están cuando más se necesita.

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