Hay decisiones que no necesitan conferencia de prensa para mandar un mensaje. Basta con cancelar un evento. Y eso fue exactamente lo que ocurrió en Ciudad Juárez, donde el Partido del Trabajo bajó de última hora el acto que tenía preparado. La explicación oficial llegó de inmediato: desde la dirigencia nacional de Morena pidieron suspenderlo para no “contaminar” el levantamiento de las encuestas que definirán quién encabezará la Coordinación Estatal de la Defensa de la Cuarta Transformación en Chihuahua.
Hasta ahí el argumento parece impecable. Si un partido aliado organiza un evento multitudinario en favor de una aspirante justa cuando comienzan las mediciones, cualquiera podría pensar que existe una ventaja indebida. En teoría, la decisión busca cuidar la pulcritud del proceso. En teoría.
Pero, la política tiene un defecto: casi nunca vive de las teorías, sino de las percepciones. Y la percepción que quedó flotando es que el freno tuvo destinatario específico. La afectada fue Andrea Chávez, quien ya contaba con el respaldo abierto del PT, incluso con nombramiento incluido dentro de la estructura partidista. A ella sí le apagaron el sonido.
Del otro lado Cruz Pérez Cuéllar continúa con su agenda, sus recorridos, sus encuentros y su operación política sin que, hasta ahora, alguien le haya pedido bajar la intensidad. Si el criterio era evitar que cualquier aspirante influyera en las encuestas, la pregunta surge sola: ¿la regla aplica para todos o solamente para quien utiliza el escenario equivocado?
Y es ahí donde comienzan las suspicacias. Porque en política no basta con ser imparcial; también hay que parecerlo. Cuando una medida afecta únicamente a uno de los competidores, el discurso de la equidad empieza a hacer agua. No importa cuántas veces se repita que todo es para cuidar el proceso; el comentario de pasillo termina siendo otro: “si ya empezaron a poner frenos, alguien debe ir muy adelante… o alguien muy atrás”.
Lo curioso es que quienes más insistían en que la encuesta sería el método más democrático ahora parecen caminar de puntitas para que nada altere el resultado… o para que nada altere el resultado esperado. Son dos cosas muy distintas.
En Morena saben que Chihuahua será una de las batallas más importantes de 2027 y cualquier señal se interpreta como un mensaje del centro. Por eso, una simple cancelación terminó convirtiéndose en tema de conversación. Porque cuando la orden baja desde arriba, el silencio también hace ruido.
Y como dicen en el argot político, las encuestas podrán ser de espejo… pero hay quienes ya empezaron a acomodar la iluminación antes de que alguien se asome al reflejo.
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